lunes, febrero 26

una visita de apenas dos horas y con las promesas de siempre para los inmigrantes

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y la jefa del gobierno de la Unión Europea, Ursula von der Layen, estuvieron hoy dos horas y renovaron las mismas promesas a los habitantes de la isla de Lampedusa, de 20 kilómetros cuadrados, y la tierra europea más vecina al continente africano. Recibieron las protestas y los gritos desesperados de ayuda de siempre.

Los 1.700 clandestinos que llegaban o seguían en la isla tras la invasión de casi 12 mil inmigrantes que llegaron a Lampedusa en menos de una semana, ni siquiera obtuvieron unos momentos de diálogo con ambas altas funcionarias europeas para plantearles su desesperación.

Meloni y von der Layen reiteraron lo que en Europa discuten desde hace décadas y hasta prometieron un plan de diez puntos para afrontar este drama que ya ha costado tantos miles de muertos en las aguas del Mediterraneo, en lucha por huir de la miseria y las persecuciones en sus pobres países y hacer tierra en la soñada Europa, rica y democrática.

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Ursula von der Leyen presentó un plan de emergencia para ayudar a Italia a manejar la llegada récord de migrantes a su territorio.

La inusitada invasión de tantos clandestinos en Lampedusa, simbolo del drama trágico que se vive en el Mediterraneo occidental, justificó el apresurado viaje en avión y las dos horas de estadía en la isla de Meloni y Von der Layen.

“El verdadero problema no son las llegadas sino detener las partidas», dijo la premier italiana. Un lugar común porque en ambos casos la magnitud del desafío se ha demostrado imposible en los últimos treinta años.

Los clandestinos siguen atreviéndose al cruce con el lema terrible “Europa o la muerte” y los europeos no han logrado acuerdos de ayuda de los países africanos para evitar las salidas masivas.

Ni siquiera han sufrido el contraste que se merecen los piratas que controlan el contrabando brutal de seres humanos. El negocio nunca ha sido tan florido. Actualmente, los que huyen pagan sumas enormes para acomodarse en barquitos más o menos de lata fabricados en Tunez a la vista de todos, que se hunden fácilmente. Para los viajes más largos se siguen utilizando barcos en ruinas.

Giorgia Meloni, y la jefa del gobierno de la Unión Europea, Ursula von der Layen, estuvieron hoy dos horas y renovaron las mismas promesas. Foto EFE

En las dos horas que estuvieron esta mañana en Lampedusa, la jefa del gobierno italiano y la jefa del gobierno europeo dialogaron primero con algunos de los enojados habitantes de Lampedusa (que tiene 6.300 vecinos) y visitaron el único centro de refugiados de la isla, donde caben 450 personas que hoy eran 1.700.

Un continuo va y viene de naves lleva a otros puertos de las islas sicilianas y el resto de Italia a los inmigrantes que afluyen a Lampedusa.

El centro de la visita fue una conferencia de prensa en el aeropuerto antes del viaje de regreso a Roma.

Meloni dijo que “esta en juego aquí el futuro de Europa”, porque la cuestión de los inmigrantes clandestinos sin control constituyen un desafío que necesita una respuesta común.

Von der Layen a su vez pidió a los otros países de la Unión Europea de 27 miembros que reciban a esos inmigrantes, porque “han atravesado las fronteras comunes”.

Meloni, como líder del partido de extrema derecha italiano, asedió durante años a los gobiernos italianos acusándolos de ineptitud y recibiendo como respuesta lo mismo que ahora ella afirma.

Las derechas impusieron medidas estrictas en los últimos tiempos para restringir el movimiento de las naves de las organizaciones no gubernamentales europeas. Tras incidentes con Alemania, Francia y Suecia, se decidió que las naves humanitarias puedan realizar un solo salvataje en el Mediterráneo. Después deben avisar a la capitanería de puertos, que los envía a puertos italianos lejanos.

Además hay multas para los que hacen rescates de inmigrantes náufragos sin permiso.

Las medidas

El plan conocido hoy destaca el apoyo concreto de Italia para afrontar la crisis a través del ente europeo Frontex, acogiendo y registrando e identificando a los náufragos que llegan a Lampedusa.

También plantea intensificar los esfuerzos de la Unón Europea para trasladar a los inmigrantes, reclamando a los países miembros que activen los mecanismo de solidaridad para acogerlos.

Pero los tremendos problemas de la inmigración clandestina desde Africa en el Mediterráneo están mucho más allá de la frágil isla de Lampedusa. Las medidas que han llevado al estado de enfrentamiento con las naves de las ONG no gubernamentales europeas demuestran que Italia debe cambiar sus relaciones con los organismos que luchan para salvar a los clandestinos en el Mediterráneo.

Las medidas propuestas para combatir a los traficantes de inmigrantes requieren una enorme coordinación entre las fuerzas seguridad, que incluyen a los militares.